Qué edición eres

Veinte preguntas sobre cómo trabajas, no sobre el producto. Valen tanto si lo haces por oficio como si lo haces por afición: cuentan los hábitos, no la tarjeta de visita. Al final ves cuánto te inclinas hacia cada edición, y cuál es la tuya. Tus respuestas se quedan en tu navegador: no las recibimos y no las guardamos.

Pregunta 1 de 20

Ante un sistema nuevo, lo primero que buscas es por dónde se entra.

Rojo pleno. El camino lo encuentras tú, antes que quien lo buscaría por otros motivos.

No hace falta entrar para ser útil: la mitad de los oficios de aquí mira desde el otro lado.

Pregunta 2 de 20

Pasas más tiempo leyendo registros que lanzando herramientas.

Es la parte menos contada y más decisiva del trabajo: darse cuenta.

Entonces tu tiempo va a otro sitio, y el cuestionario ya está averiguando adónde.

Pregunta 3 de 20

Alguna vez has abierto un programa para ver qué hace de verdad, en lugar de creer a la documentación.

Verde terminal. Donde las otras ediciones usan las herramientas, la tuya las abre.

Casi ningún oficio exige desmontar, y quien lo hace suele hacerlo para todos los demás.

Pregunta 4 de 20

Después de probar un ataque vas a comprobar qué rastro ha dejado del otro lado.

Morado. Rojo y azul no mezclados por pereza, sino correlacionados.

O te fías del resultado, o comprobarlo no es tu tarea: son dos situaciones distintas y más adelante las separamos.

Pregunta 5 de 20

Cuando encuentras algo, lo escribes de forma que otra persona pueda reproducirlo.

La mitad del oficio ofensivo es esto: si no se puede reproducir siguiendo tus líneas, todavía no es un resultado.

Entonces tu resultado se mide en la máquina, y la memoria hace de archivo.

Pregunta 6 de 20

Te molesta encontrar en la máquina programas que no has elegido tú.

Es la objeción del purista, y es razonable: doscientos programas no pedidos son doscientas cosas que mantener al día.

Entonces una caja ya hecha no te pesa, y podemos mirar el oficio.

Pregunta 7 de 20

Ya te ha pasado descubrir que un servicio de seguridad estaba instalado pero apagado.

Un servicio instalado y apagado tiene el mismo aspecto que uno que te protege. Por eso aquí las defensas llegan ya encendidas.

Tienes un método, o todavía no te ha tocado ir a mirarlo.

Pregunta 8 de 20

Un aviso que no sabes explicar te quita más el sueño que una puerta abierta.

Azul. La diferencia la marca quien sabe distinguir el ruido de la señal.

Entonces convives bien con la incertidumbre, o el ruido lo mira otro.

Pregunta 9 de 20

Has escrito al menos una herramienta propia porque las existentes no hacían lo que necesitabas.

Quien escribe sus propias herramientas suele tener también ganas de abrir las de los demás.

La mayor parte del trabajo se hace con lo que hay, si está bien configurado.

Pregunta 10 de 20

Mides una defensa intentando romperla, no leyendo la configuración.

Es la única medida honesta, y pide saber estar en los dos lados.

Leer la configuración es más rápido. Aguanta hasta que alguien lo intenta de verdad.

Pregunta 11 de 20

Te interesa más entender cómo está hecha una cosa que hacerla funcionar.

Es la curiosidad que lleva a desmontar: en el trabajo es una virtud rara e incómoda.

Tu medida es el servicio que funciona, que es la medida de quien mantiene la infraestructura en pie.

Pregunta 12 de 20

Las herramientas las eliges tú, pero el mantenimiento de las defensas lo delegarías encantado.

Es la promesa de la edición naranja: base limpia, defensas ya armadas, el resto lo pones tú.

Quieres el control sobre todo, y hay ediciones que te dan la postura sin quitarte la mano.

Pregunta 13 de 20

Alguna vez has conseguido un acceso aprovechando a una persona en lugar de a una máquina.

El camino más corto pasa casi siempre por quien tiene prisa o se fía. Esto también es rojo, y a menudo el rojo que mejor funciona.

Hay quien no lo intenta por decisión propia y quien aún no lo ha pensado: son dos cosas distintas, y más adelante se ve cuál.

Pregunta 14 de 20

Cuando algo sale mal, lo primero que construyes es una línea de tiempo.

Primero el cuándo, después el porqué. Quien empieza por el porqué suele encontrar la explicación que ya esperaba.

Entonces vas a intuición, y a veces la intuición es más rápida. Aguanta mientras el episodio sea uno solo.

Pregunta 15 de 20

Has mirado dentro de un formato de archivo que nadie había documentado.

Es el gesto que separa a quien usa un programa de quien lo entiende.

Un formato documentado basta para casi todo, y quien abre los demás suele hacerlo para todos.

Pregunta 16 de 20

Te has hecho tu propio procedimiento de instalación porque los que venían hechos no te convencían.

Quieres saber qué hay en la máquina porque lo has puesto tú. Es la objeción del purista, aplicada al primer minuto de vida del sistema.

Partes de lo que hay y luego ajustas, que es como trabaja la mayoría de la gente competente.

Pregunta 17 de 20

Cuando encuentras un agujero, lo primero que piensas es cómo se haría para detectarlo.

Morado pleno. El ataque que no enseña nada a quien defiende es medio trabajo.

Piensas en el agujero, y está bien: ya es más de lo que hace casi todo el mundo.

Pregunta 18 de 20

Antes de tocar algo miras alrededor: quién lo ha hecho, qué versión es, qué se dice por ahí.

El reconocimiento es la parte del oficio que menos se ve y más rinde.

Vas directo. Funciona a menudo, y las veces que no funciona salen caras.

Pregunta 19 de 20

Sabrías decir, sin ir a mirar, qué ha hecho tu máquina anoche.

Quien tiene el ojo puesto en su propia máquina suele tenerlo también en las de los demás.

Como casi todo el mundo. La diferencia la marca el día en que hace falta saberlo.

Pregunta 20 de 20

Alguna vez has rehecho desde cero algo que ya funcionaba, solo para entender por qué funcionaba.

Es la forma más lenta y más sólida de aprender, y nadie se la pide nunca a nadie.

Si funciona, funciona: es una postura defendible y ahorra mucho tiempo.